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domingo, 13 de abril de 2014

Desatando El Burrito, Porque El Señor Lo Necesita

Lucas 19:28 Después de contar esa historia, Jesús siguió rumbo a Jerusalén, caminando delante de sus discípulos. 29 Al llegar a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, mandó a dos discípulos que se adelantaran. 30 «Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. Al entrar, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 31 Si alguien les pregunta: “¿Por qué desatan al burrito?”, simplemente digan: “El Señor lo necesita”». 32 Así que ellos fueron y encontraron el burrito tal como lo había dicho el Señor. 33 Y, efectivamente, mientras lo desataban, los dueños les preguntaron: —¿Por qué desatan ese burrito? 34 Y los discípulos simplemente contestaron: —El Señor lo necesita. 35 Entonces le llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima para que él lo montara. 36 A medida que Jesús avanzaba, la multitud tendía sus prendas sobre el camino delante de él. 37 Cuando llegó a donde comienza la bajada del monte de los Olivos, todos sus seguidores empezaron a gritar y a cantar mientras alababan a Dios por todos los milagros maravillosos que habían visto. 38 «{¡Hosanna, Hosanna, Hosanna!} ¡Bendiciones al Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en el cielo más alto!». 39 Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían: —¡Maestro, reprende a tus seguidores por decir cosas como ésas! 40 Jesús les respondió: —Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar. (NTV)

INTRODUCCIÓN: "Lo torcido se endereza y lo muerto resucita" porque el Señor los necesita. “Porque el Señor lo necesita.” 

Texto Clave: 29 Al llegar a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, mandó a dos discípulos que se adelantaran. 30 «Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. Al entrar, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 31 Si alguien les pregunta: “¿Por qué desatan al burrito?”, simplemente digan: “El Señor lo necesita”». 32 Así que ellos fueron y encontraron el burrito tal como lo había dicho el Señor. 33 Y, efectivamente, mientras lo desataban, los dueños les preguntaron: —¿Por qué desatan ese burrito? 34 Y los discípulos simplemente contestaron: —El Señor lo necesita.

El tema de este sermón es: "Desatando el burrito porque el Señor lo necesita."

¿Cuántas veces hemos pensado que Dios necesita algo? ¿El Dios Todopoderoso, necesita algo nuestro? 

En Isaías 40:13-15 (Nueva Traducción Viviente, NTV) dice: 13 ¿Quién puede dar consejos al Espíritu del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para aconsejarlo o instruirlo? 14 ¿Acaso el Señor alguna vez ha necesitado el consejo de alguien? ¿Necesita que se le instruya sobre lo que es bueno? ¿Le enseñó alguien al Señor lo que es correcto, o le mostró la senda de la justicia? 15 No, porque todas las naciones del mundo no son más que un grano de arena en el desierto. No son más que una capa de polvo sobre la balanza. Él levanta el mundo entero como si fuera un grano de arena.”

Al contrario, ¿Verdad?, ¡Nosotros somos los que NECESITAMOS DEL SEÑOR! Aquí hay otra manera de entenderlo: ¿Qué necesita (precisa, requiere, exige, solicita, demanda, apremia, urge) Dios de ti y de mí? ¿Qué cosas, pensamientos, costumbres, prejuicios, talentos, ideas, pasiones, talentos, tendremos que soltar hoy para que el Señor pueda utilizarlas? ¿Qué entuertos tenemos que enderezar hoy para que caiga la bendición reservada para esta Casa? Y ¿Para tu casa? ¡Jesús lo necesita! 

Dice la Escritura que Jesús le dijo a Zaqueo, (Lucas 19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.”) La versión NTV dice "porque debo (o necesito) hospedarme en tu casa". En la lección que leímos para hoy, Jesús le dice a sus discípulos, 31 Y si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle que el Señor lo necesita.” 

Lo que debemos entender es que Dios nos necesita para Su obra. Es más, ¡nosotros nos necesitamos los unos a los otros! En la orquesta de Dios se necesita armonía entre todos los instrumentos, pero ese es el tema de otro sermón. Algún día lo compartiré (si me invitan de nuevo después de que hoy les he llamado "burritos".)

Volvamos al texto. Los discípulos fueron y desataron el burro porque el Señor lo necesitaba. ¿Qué tendremos nosotros(as) que desatar (destrabar, desprender, desligar, soltar, liberar, anular, desamarrar) para que el Señor lo pueda usar? ¿Qué aspectos, actitudes, conocimientos, destrezas, ideas, estrategias, métodos, pasiones, etc. tendremos que desatar hoy para que el Señor pueda usar nuestras vidas en la construcción y expansión de Su Reino, aquí y ahora? ¿Qué tendremos que dejar ir esta Semana Santa para que el Señor pueda usar nuestras vidas?

1. El burro es un animal de carga. Es una bestia de carga. Esa es su función, cargar paquetes, bultos, sacos y gente. El burro no es un corcel. No es un caballo. No es un hermoso ejemplar de Paso Fino. No es una yegua, ni una potranca. El burro es burro, asno, mulo, una bestia de carga. Es quizás uno de los animales más sencillos que existen en función de la agricultura. De hecho, cuando a uno le dicen que es “un burro,” lo están ofendiendo (a uno, no al burro.) 

Para el mundo, ser un burro es ser un necio, un lerdo, un torpe, un ignorante, un grosero, un bárbaro, un irracional, un inservible. Uff! ¡Está malo esto, yo no quiero ser un burro! Pero, la realidad es que en nuestras vidas hay muchos burros amarrados y que hemos cometido muchas burradas (“bestialidades”) en nuestras vidas. ¿No sé si habrá algún Amén ahora? La realidad es que le hemos permitido a nuestra mente y a nuestro corazón que se ate con muchas burradas. Hay muchos burros que soltar en nuestras vidas. Yo cargo con unos cuantos todavía y le pido a DIOS que me permita ir soltándolos en el caminar con ÉL. ¡Ahora si debe haber “amenes” en la Casa de DIOS! La gracia de Dios continúa obrando sobre nosotros(as) para ayudarnos a alcanzar la perfección cristiana, la santificación.

2. En nuestra historia bíblica, se nos habla de un burro, de un sencillo asno. No sabemos que este burro fuese especial, que tuviese siete patas o que tuviese mayor inteligencia que los demás burros. No se nos dice que era “especial.” Solo que en esta ocasión había una diferencia: este burro serviría (porque era necesitado) para cargar al Rey de la Gloria que entraba a Su Ciudad Santa: Jerusalén (en donde entregaría su cuerpo y preciosa sangre por nosotros, pecadores.) 

Me imagino que todos ustedes entienden la diferencia entre entrar a Jerusalén montado en un burro y no en un corcel, o en un hermoso caballo de la caballería monárquica. 

Si; la verdad es que Jesús se humilló hasta el final. Aunque sus seguidores le recibieron con palmas y gritos de ¡Hosanna!, Él se humilló, igual que lo hizo en el pesebre; igual que lo hizo en la barca de los pescadores, igual que lo hizo en La Cruz, igual que lo hizo cuando te rescató a ti y a mí. ¡Se humilló hasta lo sumo, hasta la muerte! ¿Sabes para qué? ¡Para demostrarnos que hay que ser obedientes al Padre! Fuimos creados como hijos de DIOS con un proyecto divino; con una imagen y semejanza divina: que seamos como Jesús, todo misericordioso y amoroso. (O B D C.)

3. Jesús ordenó a sus discípulos que fueran a buscar el burro y si alguien les preguntaba, que le dijeran que “El Señor lo necesita.” (Lc. 19:31.) Yo no sé si sus Biblias son como la mía, pero en la mía dice que Jesús le dijo a los discípulos que respondieran: ”porque El Señor lo necesita.” Mi Biblia dice que los discípulos obedecieron a Jesús. 

Jesús necesita tu pasión y la mía para hacer la Obra de DIOS en esta tierra:

• Amar (sirviendo) a los que nadie ama, a los invisibles, a “los inservibles”, a los pequeñitos del Señor;

• Jesús te necesita a ti y a mí para hacer la Obra de DIOS en esta tierra, es decir, para predicarles el evangelio del arrepentimiento y el perdón de pecados a los pecadores (los que más necesitan aceptar la gracia de Dios; si, porque los que no pecan, no necesitan de la gracia de Dios; si porque gracia es recibir lo que no merecemos (el perdón) y misericordia es no recibir lo que merecemos (condenación); ah, pero no le digamos eso a la gente (¡! ¿?)),

• Jesús te necesita a ti y a mí para hacer la Obra de DIOS en esta tierra, es decir, manifestar, testimoniar, alabar a Dios a través de la vida eterna que disfrutamos desde que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Señor,

• Testimoniar por todas partes y a todo el mundo lo que significa la bendición de ser llamados “hijos e hijas de DIOS,”

• Amar y hacer misericordia, como DIOS ama y hace la misericordia,

• Ser canales de bendición y no de televisión, ni de maldición.

4. Jesús nos necesita: ¿Cuál será nuestra respuesta hoy? ¿Qué cosas tendremos que desatar para que Jesús las pueda usar? ¿Cuántas cosas tendremos que des-atar, soltar, desligar, desencadenar, liberar para que Jesús pueda usar nuestras vidas en la construcción y expansión de Su Reino, aquí y ahora?

¿Será el temor? ¿Será la baja estima? ¿Será la religión antigua? ¿Será la comodidad? ¿Será el resentimiento contra los hermanos y hermanas? ¿Será el resentimiento contra las personas que piensan diferente a nosotros? ¿Será la ira acumulada contra los que nos hirieron? ¿Será la confusión causada por nuestra propia mente? ¿Será el talento que DIOS nos ha dado y que lo hemos guardado, inmovilizándolo? ¿Será el llamado a servir al Señor el cual hemos reprimido por miedo al “qué dirán”?

5. ¿Cuál será nuestra respuesta al llamado de DIOS de que necesita de nosotros(as) para hacer Su Obra, aquí y ahora?

• ¿Qué cosas tenemos que desatar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que soltar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que desligar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que desencadenar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que separar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que desabotonar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que desprender hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que desenganchar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que liberar hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que anular hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que deshacer hoy para que Jesús las pueda usar?

• ¿Qué cosas tenemos que dejar ir hoy para que Jesús las pueda usar?

6. Amados y Amadas: No podemos seguir como vamos. No podemos entrar a la Semana Santa como estamos. No podemos conformarnos con lo que hemos alcanzado, aunque sean “grandes logros” para la sociedad. Hay algo en nuestras vidas que tenemos que desatar hoy para que Jesús pueda usar nuestras vidas para Su Propósito Divino. ¿Amén? ¡Amén! 

Yo prefiero creerle a DIOS y pensar que DIOS tiene un plan divino conmigo y con cada uno(a) de nosotros(as). Yo les invito a pensar que DIOS tiene algo bueno para cada una de nuestras vidas. DIOS es el DIOS de la Misericordia, porque ¡Para siempre es su misericordia! ¿Se oye algún Amén en la Casa de DIOS?

LLAMADO

Hace tiempo que DIOS nos ha estado hablando de creerle a DIOS, a Su Palabra, a Su Voz. No podemos seguir negándole a DIOS lo que DIOS nos pide. Si DIOS solo nos pide que dejemos ir nuestras propias opiniones humanas sobre ÉL (y creamos a Su Palabra que nos dice que “para siempre es Su Misericordia.”) Si DIOS solo nos pide que des-atemos nuestros entuertos, nuestros líos mentales, nuestros enredos filosóficos; nuestras complicaciones teológicas y aceptemos que DIOS nos quiere usar para Su Buena Obra, Su Obra a favor de los menos afortunados, sus pequeñitos, de los que no saben todavía que DIOS les ama, de los que no saben todavía que son importantes para DIOS. ¿Por qué nos aferramos a unas ideas negativas, baratas, de conflictos y oposiciones y no obedecemos a DIOS que nos llama a Su Casa, a Su Servicio, a Su Reino, a Sí Mismo? Somos invitados a construir el Reino de Dios, aquí y ahora!

No entremos a la Semana Santa sin antes decidirnos creerle y obedecer a DIOS y desatar los burros que nos impiden acercarnos a DIOS con conciencias limpias, mentes agradables, relaciones puras y corazones dispuestos y disponibles para servir al Rey de la Gloria. ¡Entonces podremos poner nuestros mantos sobre la tierra para que entre el Rey de la Gloria!

Si nosotros callamos, las piedras hablarán.

LA HISTORIA DEL BURRO

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar qué hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al burro que estaba dentro del pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después que le habían echado unas cuantas palas de tierra.

El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio. Con cada pala de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble, se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

MORALEJA: La vida nos va a tirar tierra, todo tipo de tierra. El truco para salir del pozo es sacudírtela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos. Usa la tierra que te echan para salir adelante.

Recuerda estas 5 reglas:

1- Libera (desata) tu corazón del odio.

2- Libera (desata) tu mente de las preocupaciones.

3- Simplifica (desata) tu vida. Vive simplemente, para que otros simplemente puedan vivir.

4- Da más y espera menos. Aprendamos de DIOS: solo nos pide COMO-DI-DAD. "Como Yo di, así vosotros dad." (Desata tus finanzas.)

5- Ama más (desata las cuerdas que te impiden amar) y, sacúdete la tierra porque en esta vida hay que ser parte de la solución, no del problema.

Al venir al Altar, libérate de todas las ataduras, desata todas las ligaduras, las amarras, los entuertos y, sencillamente, ven a los pies del Señor. EL te invita, en Memoria de ÉL.

sábado, 4 de enero de 2014

La Manifestación de Dios a la Humanidad, “La Epifanía”

La Manifestación de Dios a la Humanidad, “La Epifanía” (o “La Visita de los Sabios de Oriente”)
Rdo. Dr. Juan G. Feliciano-Valera

Texto: San Mateo 2:1-12 (VRV, 1995)

1 Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios, 2 preguntando: —¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo. 3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. 4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 Ellos le respondieron: —En Belén de Judea, porque así fue escrito por el profeta: 6 »“Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.” 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los sabios y se cercioró del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. 8 Y enviándolos a Belén, dijo: —Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño y, cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo. 9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. 10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

INTRODUCCIÓN: Me gustaría compartir con ustedes la razón por la cual la celebración de hoy, “Día de la Epifanía”, demuestra perfectamente la manifestación del amor y la gracia de Dios para toda la humanidad. “Epifanía” significa precisamente, Dios manifestándose al mundo a través de la visita y adoración de los Magos (o “Sabios” o “Reyes”) de Oriente.

¡Qué extraño nos parece que unos magos de oriente se lanzaran a la búsqueda de un rey desconocido! No sabemos cuántos sabios vinieron, ni de dónde vinieron, ni cuáles eran sus nombres. Estos “magos” eran sabios, astrólogos orientales que estudiaban las estrellas y procuraban entender los tiempos. Eran gentiles llamados especialmente por Dios para venir y rendirle homenaje al Recién-Nacido Rey. 

Les invito a contemplar el cuadro significativo de aquellos hombres sabios, que dejaron su patria y su hogar para emprender un viaje largo porque arriba, en el cielo, les conducía una estrella reluciente y especial; y adentro en sus corazones, les impulsaba un sueño, una aventura, una fe. 

Veamos en la pantalla de nuestra imaginación cómo prosiguen, siempre adelante, venciendo los obstáculos, porque tienen una meta, la cual desean alcanzar. En fe viajemos con ellos, a fin de que arribemos al sitio donde se hallaba Jesús, porque allí, con ÉL, está nuestra felicidad y la cristalización de nuestros más puros ideales.

11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 

1. El Encuentro: “AL ENTRAR EN LA CASA”.

Después de tanto tiempo, por fin llegaron adonde querían llegar. Aquello fue el término de una larga caminata, pero fue también el comienzo de una nueva vida, porque en Cristo muchas cosas terminan y muchas cosas empiezan. Aquí la “casa” puede representar la iglesia, el templo. Los magos llegaron desde muy lejos a la casa de Belén. Así nosotros, al congregar­nos en la casa del Señor, arribamos desde distintos y distantes puntos. Nos hemos dado cita en el templo, donde se predica la Palabra de Dios. Es bueno asistir al templo. La iglesia debe ser el atractivo permanente de los creyentes. Aquí está nuestro ho­gar espiritual. Todos conocemos la hermosa afirmación del pia­doso rey David: "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos" (Sal. 122:1). En el día del Señor y al salir de nuestras casas, ¿Hacia dónde nos dirigimos? Al templo, a la casa del Señor, a la comunión con los santos. 

2. La Admiración: "VIERON AL NIÑO CON SU MADRE MARÍA."

En la iglesia hay que ver a Jesús. ÉL es el centro de nuestra fe y de nuestra adoración. Sin duda que hay muchas otras cosas que ver, pero Jesús es Quién debe atraer nuestra atención. ¿Alguien dice Amén? ¡Amén! Este punto es muy importante, porque aquello en que fijamos nuestra mirada, mientras nos hallamos en el templo, va a señalar la di­rección de nuestros pensamientos. Muchas veces divagamos; sin concentrarnos en el propósito principal de nuestra presencia en el culto. Es necesario imponernos una disciplina en cuanto a dónde poner nuestra atención, hasta que nos acostumbremos a "estar en lo que estamos". Uno de los inconvenientes, pues, que debemos vencer es la distracción. 

3. La Adoración: “LO ADORARON."

Y es a eso a lo que venimos al templo: a adorar a Jesús. Sí, a ÉL y solamente a ÉL. Los magos no le rindieron culto a Ma­ría, aun cuando ella estaba allí en persona. "Lo adoraron" a ÉL, a Jesús. Si no hay adoración tampoco puede haber culto. ¿Cuán corriente es la frase: “Fui al culto, estuve en el culto?" ¿Hubo realmente culto? Si adoramos al Señor “en espíritu y en ver­dad”, entonces si podemos decir que hubo culto. La adoración es sentir en lo íntimo de nuestro ser a Dios, y darle gracias por todo, y cantar himnos de alabanza a su nombre. ¿Es el templo para nosotros, un lugar de adoración? 

4. La Ofrenda: “Y ABRIENDO SUS TESOROS."

La presencia del Señor nos mueve a la adoración, y la ado­ración nos mueve a dar, a abrir el corazón. A decir verdad, no puede haber adoración si no hay un dar de algo. Se ve que los magos llevaban esos tesoros con propósito. Sabían de antemano que se encontrarían en la pre­sencia del Rey esperado por las naciones. ¿Cómo se presenta­rían con las manos vacías ante ÉL? ¿Es así como debemos ir al Señor? La Navidad de Dios para nosotros fue dar: nos dio a Su Hijo. La Navidad de nosotros para Dios debe ser también dar: darnos a nosotros mismos a ÉL. En el centro del cristianismo está el acto de dar. Al amor y a la fe no se los puede concebir de otro modo. ¿No hemos nosotros también de abrir nuestros presentes ante ÉL? 

Hay un punto más: el término “tesoros” nos sugiere no solamente el concepto de valor intrínseco, sino algo que nosotros apreciamos mucho. Es así como muchas ve­ces, para expresar cariño especial, usamos figurativamente la frase: "Eres mi tesoro." No es cuestión, pues, de sólo traer dinero al templo, de dar diezmos y ofrendas a la iglesia, sino que al dar lo que damos a Dios debemos sentir que damos lo que nos cues­ta, lo que nos es precioso, nuestro "tesoro". Los magos adoraron dando. Se puede dar sin adorar, pero no se puede adorar sin dar. ¿Qué estamos dando nosotros al Señor? En los requisitos establecidos para el culto a Dios en el Antiguo Testamento, estaba el de traer siempre alguna ofrenda al Señor (Deuteronomio 16:16,17.) 

Los tesoros de los magos fueron tres: Oro. Incienso. Mirra. Oro para el Rey. Incienso para su sepultura. Mirra para la adoración. 

LLAMADO. Finalmente, te quiero recordar que lo que celebramos el 6 de enero es la Manifestación (“Epifanía”) de Dios a toda la humanidad representada por los “magos” (o sabios) que vinieron de Oriente. Dios escogió manifestarse a unos pastores judíos que cuidaban el rebaño de ovejas y a unos representantes del “resto” del mundo. Dios pudo haber hecho una entrada “triunfal” con fanfarria, corceles alados, ángeles, querubines y serafines cantando; pero, sin embargo, escogió manifestarse de forma humilde y nada “religiosa.” Dios deseó dejarnos saber que Dios anhela establecer una relación íntima y personal con cada uno de nosotros(as). También busca dejarnos saber que somos Su pueblo, parte de Su comunidad basada en la fe. Su gracia busca cada día maneras de alcanzarnos para bendecirnos y dejarnos saber cuánto nos ama, de qué manera nos ama y cómo nos ama. Nosotros(as) no podemos hacer nada para que Dios nos ame mas, porque ya Dios nos ama; tampoco podemos hacer nada para que nos ame menos, porque ya Dios nos ama. Solo espera nuestra respuesta a Su gracia, a Su invitación, a Su amor, a Su compañía, a Su cuidado. Dile “Sí” a Dios y dale gracias. 

Tu fe es la respuesta a Su gracia.

Oremos. Amantísimo Dios, gracias por tu regalo. Gracias por manifestar tu grandeza de una manera tan humilde. Permítenos recordar el verdadero significado del Nacimiento de tu Hijo, Jesús. Gracias por la lección de dar. Ayúdanos a responder fielmente. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Anécdota del Policía Nuevo

Un policía que recientemente se había mudado a la comunidad, recibió la petición de hacerle unos días de vacaciones a un compañero en otra ciudad vecina. El accedió. 

Esa mañana se reportó al Precinto vecino. Estando de ronda, recibió una llamada de emergencia que convocaba a las patrullas ir a la residencia de un niño que se había tragado un botón. El policía tomó la autopista que pensaba le llevaría mas rápido a la residencia. Al llegar a la que el pensaba era la salida, encontró que no estaba terminada y que lo que había era un terraplén. Se bajó de la patrulla y miró para todos lados, como buscando ayuda. De momento, vio que una máquina de remover tierra venía en dirección de él. Le pidió al chófer que avanzara y removiera la tierra para poder pasar. Así lo hizo el conductor de la maquina y rápidamente, el policía avanzó hacia el hogar del niño. Allí encontró a la madre del niño que lo esperaba en el balcón de la casa con el niño flácido, con la piel oscura por falta de oxígeno. El policía lo tomó en sus brazos, hizo lo correspondiente y el niño expulsó el botón. A los pocos segundos, llegó la ambulancia de emergencias médicas, le dieron los primeros auxilios y lo llevaron al hospital.

Al otro día, el policía volvió a la autopista para ver si encontraba al chófer de la máquina. Llegó al mismo sitio y se bajó del vehículo y esperó. Al rato llegó el conductor de la máquina y se detuvo junto al policía. El primero en hablar fue el policía: "Vengo a darle las gracias, pues gracias a lo que usted hizo pude llegar a tiempo y salvarle la vida a un niño que se moría." El chófer de la máquina le contestó: "El que tiene que darle gracias, soy yo. El niño que usted salvó era mi hijo."



martes, 26 de noviembre de 2013

La Parábola de los Conejos

“…Los conejos, pueblo nada esforzado y ponen su casa en la piedra;…” Proverbios 30:26

"Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca." Mateo.7:24

Los conejos son animales básicamente de matorrales que hoy, además de los lugares de muchos árboles y vegetación espesa, se les ve también en cultivos con paredes y setos espesos que les aportan toda la variedad de materia vegetal de la cual obtienen su alimento. Con todo, el conejo nunca se alejará demasiado de la espesa vegetación, ni de las pobladas paredes de piedra seca, dónde tiene sus refugios.

¡Que ejemplo más hermoso el que la Biblia nos trae a través de la forma de vida de los conejos! Nada es más impresionante cuando la palabra de Dios dice que los conejos no son para nada esforzados, es decir que, no realizan su trabajo diario con tanto esfuerzo, sino, al contrario, sobreviven alimentándose con la vegetación que encuentran a su paso. 

Pero hay algo hermoso que les fue dado de lo Alto, de su Creador, el cuidado donde construyen su hogar Es generalmente entre rocas. Por instinto ellos se preocupan por tener un lugar seguro para ellos y su numerosa familia. A esto se le llama conciencia de peligro Ellos están totalmente conscientes del peligro que les acecha, por lo tanto, saben que deben de hacer de su hogar un lugar muy seguro, y para eso escogieron nada menos que las piedras.

Esto nos hace recordar cuando el Señor Jesús dijo que: "Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le comparare a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca." Mateo.7:24. 

Ser prudente es tener entendimiento. También tiene que ver con el dominio propio, la sabiduría práctica La prudencia puede venir de nuestro propio corazón, o de parte de Dios, ya que el Proverbios 3:5 dice: “Fíate del Señor de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.” 

Esto quiere decir que no toda prudencia humana nos lleva a tomar sabias decisiones porque la sabiduría de lo Alto es la que verdaderamente nos hace tomar las decisiones conforme al corazón de Dios. “El que me oye, y hace,” dice Jesús. En Isaías 17:10, dice: “Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño.”

Jesús estaba instando a la prudencia, al entendimiento, a que tuviéramos conciencia de peligro. Pero no solo a eso, si no dando una promesa para premiar esa virtud que solo viene de Él. ÉL dijo que descendería lluvia, vendrían ríos, soplarían vientos, golpeando la casa pero esta no caería porque había sido fundada sobre la roca Es decir, sobre Él, que es la Roca eterna. Él es el fundamento que debería llevar toda, absolutamente toda, construcción, física, espiritual o moral. Deuteronomio 32:4 El es la Roca, cuya obra es perfecta. 

Isaías dice que la lluvia, los ríos, los vientos vendrán, no podemos detenerlos, ya que es necesario que sea probado todo fundamento, es decir el corazón. Dice en Isaías 43:2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Es ahí donde saldrá a luz lo que hay debajo de tu construcción. Es ahí donde se determinará si se puso la Roca eterna como fundamento, o sencillamente se levantó una edificación cimentada en puras emociones y fuerza humana que son semejantes a la arena del mar.

Cuando el pueblo de Israel vagó por el desierto, ahí estaba la Roca, en todo el camino ÉL estuvo con ellos. En Deuteronomio 8.5 dice: “y él te sacó agua de la roca del pedernal…” Y, en Salmo. 40:2 dice que: “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”

La Roca que es Cristo Jesús, es Eterna, te salva, te da de beber, es dulzura como la miel, aceite de la unción, te saca de la desesperación, de la inmundicia, pone tus pies en alto, endereza tu caminar, es un castillo, tu libertad del pecado, tu fortaleza, tu confianza, tu escudo el que te defiende de tus enemigos, tu fuerza, tu salvación.

Aprendamos de los conejos, “pueblo nada esforzado y ponen su casa en la piedra.” Tu puedes luchar y esforzarte hasta el cansancio o quizás hasta la muerte. Como muchos que, a causa de su incansable y afán de trabajo, ya murieron porque se olvidaron o ignoraban que la victoria no está en cuánto te esfuerzas, sino cómo te refugias. Es decir, sobre qué estás edificando tu casa, tu morada espiritual. En Isaías 32:1 leemos que: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.”



Querido amigo, querida amiga, como siempre: hay dos opciones: ¿O eres contado entre los prudentes, poniendo tu casa sobre la Roca Eterna, o como insensato, trabajando arduamente sin bases sólidas para tu vida? Tú decides.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Sermón: Cobrad Ánimo

Sermón: Cobrad Ánimo               10 de noviembre de 2013
Juan G. Feliciano-Valera, Pastor  Iglesia Metodista de Puerto Rico
Textos: Sal. 145:1-5, 17-21; Hageo 1:15-2:9; 2ª Tes. 2:1-5, 13-17; Lucas 20:27-38

Salmo 145:1-5, 17-21
1Hablaré de tu grandeza, mi Dios y Rey; bendeciré tu nombre por siempre. 2Diariamente te bendeciré; alabaré tu nombre por siempre. 3El Señor es grande y muy digno de alabanza; su grandeza excede nuestro entendimiento.4De padres a hijos se alabarán tus obras, se anunciarán tus hechos poderosos. 5Se hablará de tu majestad gloriosa, y yo hablaré de tus maravillas. 17El Señor es justo en sus caminos, bondadoso en sus acciones. 18El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan con sinceridad. 19Él cumple los deseos de los que lo honran; cuando le piden ayuda, los oye y los salva. 20 El Señor protege a los que lo aman, pero destruye a los malvados. 21¡Que mis labios alaben al Señor! ¡Que todos bendigan su santo nombre, ahora y siempre!

Hageo 1:15-2:9
... y el día veinticuatro del sexto mes del año segundo del reinado de Darío empezaron a reconstruir el templo de su Dios, el Señor todopoderoso.  2:1El día veintiuno del séptimo mes, el Señor volvió a dirigirse al profeta Hageo, 2y le ordenó que dijera a Zorobabel, a Josué y al resto de la gente: 3“Los que vieron el otro templo en todo su esplendor, digan qué les parece este que ahora tenemos. ¿No les parece que no vale nada comparado con aquel otro? 4¡Pero ánimo, Zorobabel! ¡Ánimo, Josué, jefe de los sacerdotes! Y anímense todos ustedes, gente del país. Trabajen, que yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo. 5Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo. 6Dentro de poco haré temblar el cielo y la tierra, el mar y la tierra firme. 7Haré temblar a todas las naciones, y traerán sus riquezas, y mi templo se llenará de gloria.” El Señor todopoderoso lo afirma: 8“Míos son la plata y el oro. 9Este segundo templo será más hermoso que el primero. Entonces haré que haya paz en este lugar. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.”

Lucas 20:27-38
27Después algunos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos niegan que los muertos resuciten; por eso le presentaron este caso: 28—Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado  muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del  difunto deberá tomar por esposa a la viuda para darle hijos  al hermano que murió. 29Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 30 El segundo 31y el tercero se casaron con ella, y lo mismo hicieron los demás, pero los siete murieron sin dejar hijos. 32Finalmente murió también la mujer. 33Pues bien, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, si los siete estuvieron casados con ella? 34Jesús les contestó: —En la vida presente, los hombres y las mujeres se casan; 35pero aquellos que Dios juzgue que merecen gozar de la vida venidera y resucitar, sean hombres o mujeres, ya no se casarán, 36porque ya no pueden morir. Pues serán como los ángeles, y serán hijos de Dios por haber resucitado. 37Hasta el mismo Moisés, en el pasaje de la zarza que ardía, nos hace  saber que los muertos resucitan. Allí dice que el Señor  es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. 38¡Y él no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos  están vivos!

INTRODUCCIÓN: ANIMEN SUS CORAZONES.
… “Anímense todos ustedes.  Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo. 5Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo.” (Hageo)
… “14Para esto los llamó Dios por medio del evangelio que nosotros anunciamos: para que lleguen a tener parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15Así que, hermanos, sigan firmes y no se olviden de las tradiciones que les hemos enseñado personalmente y por carta.  Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a su bondad, 17anime sus corazones y los mantenga a ustedes constantes en hacer y decir siempre lo bueno.” (2ª Tes.)
… Eso significa la resurrección, que hemos nacido de nuevo para la eternidad con DIOS, porque ¡DIOS no está muerto, Él está vivo!  ¡Anímense, otra vez les digo, anímense!  ¡Animen sus corazones!
¿QUÉ ES EL ÁNIMO Y CÓMO SE CONSIGUE?
El ánimo viene de DIOS.  DIOS es el único que puede darnos ánimo.  De hecho, ánimo y ánima, son palabras muy similares.  Ambas tienen la misma raíz, espíritu. Dice la Escritura que DIOS sopló Pneuma, “ánima,” espíritu, sobre la nariz de Adán y le dio vida. 
{Nota: Desde los tiempos más primitivos en el pensamiento hebreo, ruah, (pneuma) tuvo diversos significados, todos aproximadamente de la misma importancia. 1. Viento, fuerza invisible, misteriosa, poderosa, por lo regular con la noción adicional de potencia o violencia. 2. Aliento (e. d. aire en pequeña escala), o espíritu, la misma fuerza misteriosa vista como la vida y la vitalidad del ser humano. 3. Poder divino, donde se usa el vocablo ruah para describir ocasiones en que algunos hombres parecieran haber sido arrebatados o sacados fuera de sí, en cuyo caso ya no se trata de una mera oleada de vitalidad, sino de una fuerza sobrenatural que se hace cargo de la situación.} ¿Alguien me está escuchando? ¿Algún Amén?
Nosotros y nosotras, resucitados juntamente con CRISTO en nuestro bautismo en la fe, fuimos sellados con las arras (la garantía, la promesa) del ESPÍRITU SANTO de DIOS.  Nuestra vida, ya no es física únicamente, sino que, cuando aceptamos la gracia, la Palabra del perdón de Dios, nacimos de lo Alto, de Arriba, espiritualmente para la eternidad con DIOS.  ¡Aleluya!   ¡El ánimo que nos dieron a nosotros no podrá salir jamás!  ¡Aleluya!
Iglesia: ¡oye bien!: El que está escondido juntamente con CRISTO en DIOS, tiene ánimo porque sabe que todo lo que hace para el Señor y en Su nombre, prosperará, porque es para DIOS que lo hace.  Recordemos, que a veces duele, pero... La semilla tiene que morir, para dar frutos en abundancia.  Nosotros tenemos que morir al yo, egoísta, ensimismado, y nacer de nuevo para disfrutar de las promesas de DIOS.  En Efesios, el Apóstol S. Pablo habla de los cristianos como aquellos que son  “sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Lo que hemos recibido a su tiempo, vale decir, es un anticipo de lo que llegarán a ser en la eternidad.
LA PALABRA DE DIOS.

Es herencia común de todos los cristianos reconocer la autoridad especial de la Biblia, aceptarla como Palabra de DIOS, como conjunto de libros escritos por inspiración del Espíritu Santo, y considerarla como fuente inagotable de luz, de orientación, de ánimo, de esperanza y de estímulo para la vida de cada persona y de las comunidades cristianas.  En Ezequiel 34:11-31, se nos dice que después de la caída de Jerusalén, la predicación de Ezequiel cambió completamente de tono.  En el centro de su mensaje ya no estaba el anuncio del castigo sino la promesa de la salvación (La Gracia.)  Esta promesa, repetida una y otra vez en los capítulos siguientes, hizo renacer la esperanza en el ánimo de los deportados y los ayudó a vencer el pesimismo y la desconfianza que se habían apoderado de ellos.
Oigan, pueblo de Dios; he aquí una Palabra de Dios para la Iglesia Metodista Villa Fontana: 11“Yo, el Señor, digo: Yo mismo voy a encargarme del cuidado de mi rebaño. 12Como el pastor que se preocupa por sus ovejas cuando están dispersas, así me preocuparé yo de mis ovejas; las rescataré de los lugares por donde se dispersaron en un día oscuro y de tormenta. 13Las sacaré de los países extranjeros, las reuniré y las llevaré a su propia tierra. Las llevaré a comer a los montes de Israel, y por los arroyos, y por todos los lugares habitados del país. 14Las llevaré a comer los mejores pastos, en los pastizales de las altas montañas de Israel. Allí podrán descansar y comer los pastos más ricos. 15Yo mismo seré el pastor de mis ovejas, yo mismo las llevaré a descansar. Yo, el Señor, lo afirmo. 16Buscaré a las ovejas perdidas, traeré a las extraviadas, vendaré a las que tengan alguna pata rota, ayudaré a las débiles, y cuidaré a las gordas y fuertes. Yo las cuidaré como es debido. 17“Yo, el Señor, digo: Escuchen, ovejas mías: Voy a hacer justicia entre los corderos y los cabritos. 24Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su jefe. Yo, el Señor, he hablado. 25Voy a hacer una alianza con ellas, para asegurarles una vida tranquila. Haré desaparecer las fieras del país, para que mis ovejas puedan vivir tranquilas en campo abierto y dormir en los bosques. 26“Yo pondré a mis ovejas alrededor de mi monte santo, y las bendeciré; les enviaré lluvias de bendición en el tiempo oportuno. 27Los árboles del campo darán su fruto, la tierra dará sus cosechas, y ellas vivirán tranquilas en su propia tierra. Cuando yo libere a mi pueblo de quienes lo han esclavizado, entonces reconocerán que yo soy el Señor. 28Los pueblos extranjeros no volverán a apoderarse de ellos, ni las fieras volverán a devorarlos. Vivirán tranquilos, sin que nadie los asuste. 29Les daré sembrados fértiles, y ellos no volverán a sufrir hambre ni las demás naciones volverán a burlarse de ellos. 30 Entonces reconocerán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que Israel es mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo. 31Ustedes son mis ovejas, las ovejas de mi prado. Yo soy su Dios. Yo, el Señor, lo afirmo.”
¿Amén? ¡Amén!                                    {PAUSA}
Podemos concluir que:
… Tener ánimo es, entonces, hacer renacer la esperanza viva en nosotros.  “Todo lo puedo en CRISTO que me fortalece.”   
… Tener ánimo es todo lo contrario al pesimismo, a sentirse derrotado.  “No vivo yo, mas vive CRISTO en mí.”
… Tener ánimo es sentirse estimulado para continuar hacia delante con el Señor.  “Si DIOS es por nosotros, quién contra nosotros.”  DIOS va al frente, detrás, al lado, arriba y abajo de nosotros, ÉL nos guía, ÉL es nuestro Señor, nuestro Pastor, nuestro DIOS.  Podemos confiar.
LLAMADO
El último libro de la Biblia, El Apocalipsis, está dirigido a siete iglesias de Asia, pero en estas siete iglesias se simboliza toda la iglesia de JESUCRISTO.  El Señor se dirige a ellas para reavivar su fe, amenazada en algunos casos, al parecer, por doctrinas y actitudes extrañas, y para infundirles ánimo en las dificultades y persecuciones que están sufriendo o que ÉL prevé que se van a desatar muy pronto.  DIOS siempre envía Su Palabra para animarnos.  ¿La aceptamos hoy?  ¿Aceptamos la invitación de DIOS a recobrar el ánimo y seguir adelante con nuestras vidas de servicio a los demás en el Nombre de JESÚS?
Anécdota: ¿Eres como un lápiz?

Luego de un día de juegos con su amado abuelo, el nieto observó que su abuelo escribía una carta.  Extrañado, le preguntó: ¿Abuelo, estás escribiendo una historia sobre lo que nos pasó a los dos?  ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?  El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto: Estoy escribiendo sobre ti, es cierto.  Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando.  Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él y preguntó:  ¿Qué tiene de particular ese lápiz?  El abuelo le respondió: Todo depende del modo en que mires las cosas. En él hay cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad:  Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos.  Esta mano la llamamos DIOS y Él siempre te conducirá en dirección a su buena voluntad.
Segunda cualidad:  De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas.  Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado.  Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad:  El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal.  Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad:  Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad:  Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos.  Por eso, intenta ser consciente de cada acción. {Paulo Coelho, Escritor Brasilero.}


¡Animemos nuestros corazones!  ¡Cobremos ánimo!  ¡Despertemos a la Obra que DIOS quiere hacer en nosotros!  ¡Resucitemos al Llamado de DIOS!  Cantemos el Himno #194: Puedo oír su voz llamando

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dios todavía nos habla hoy




















Un joven había estado en el estudio bíblico del miércoles a la noche. El pastor había hablado de escuchar y obedecer la voz del Señor. El joven no pudo evitar pensar, ¿Dios habla con la gente hoy? Después del servicio, salió con unos amigos a tomar un café y comentaron el mensaje. Varios contaron cómo Dios los había guiado en diversas oportunidades. Ya eran las 10 de la noche cuando el joven emprendió el regreso hacia su casa. Sentado en el auto comenzó a orar: "Dios, si todavía hablas con la gente... por favor háblame a mí. Yo te voy a escuchar. Voy a hacer todo lo que pueda por obedecerte." Mientras manejaba por la calle principal de su ciudad, tuvo un pensamiento extraño: parar y comprar un litro de leche. Sacudió la cabeza y dijo en voz alta "¿Dios, eres tu?" Como no obtuvo respuesta, siguió camino hacia su casa. Pero, nuevamente el pensamiento: "compra un litro de leche." El joven recordó como el pequeño Samuel no reconocía la voz del Señor y acudía a pedirle ayuda a Elí. "Esta bien, Dios, en caso de que seas Tu, voy a comprar la leche." No parecía una prueba muy difícil de obediencia. La leche siempre es útil. Se detuvo, compró el litro de leche y siguió camino hacia su casa. Cuando estaba por pasar la calle 7, sintió de nuevo el impulso, "Dobla en esta esquina." "Esto es una locura", pensó y pasó de largo la intersección. De nuevo, tuvo la sensación de que debía haber doblado en la calle 7. Así que en la siguiente intersección dobló y volvió hacia la calle 7. Medio en broma dijo en voz alta, "O.K. Dios, así lo haré.” Anduvo por varias cuadras, cuando de repente sintió que tenía que parar. Estacionó y miró a su alrededor. Estaba en una zona semi-comercial de la ciudad. No era de las mejores, pero tampoco era lo peor. Los negocios estaban cerrados y la mayoría de las casas estaban oscuras, como si sus habitantes ya se hubieran ido a dormir. Otra vez sintió algo, "Anda y dale la leche a la gente de la casa de enfrente. El joven miró la casa. Estaba oscura y daba la impresión de que la gente se había ido o estaba durmiendo. Empezó a abrir la puerta y se volvió a sentar en el auto. "Dios, esto es una locura. Esa gente debe de estar durmiendo y si los despierto se van a enojar y yo voy a quedar como un estúpido." Nuevamente sintió que debía ir y darles la leche. Finalmente, abrió la puerta del auto y dijo: "Está bien, Dios, si eres tu, voy a ir y les voy a dar la leche. Si quieres que quede como un loco, está bien. Quiero ser obediente. Supongo que eso servirá de algo pero si no me contestan rápido, me voy." Cruzó la calle y tocó el timbre. 

Se escuchaban ruidos que venían desde adentro. Un hombre gritó: "¿Quién es? ¿Qué quiere?" Y la puerta se abrió antes de que el joven pudiera salir disparando. El hombre que abrió tenía mahones y una camiseta. Parecía que recién se había levantado de la cama. Tenía una mirada extraña y no parecía muy contento de ver a un extraño parado en la puerta de su casa. "¿Qué quiere?" le preguntó. El joven sacó la botella de leche y dijo, "Aquí tiene, esto es para usted." El hombre tomó la leche y corrió por el pasillo hacia adentro. Luego vio pasar a una mujer llevando la leche a la cocina. El hombre la seguía cargando un bebé en bazos. El bebé lloraba. El hombre tenía los ojos llenos de lágrimas y le dijo casi llorando: "Estábamos orando. Tuvimos que pagar muchas cuentas este mes y nos quedamos sin dinero. No teníamos leche para nuestro bebé. Le estábamos pidiendo a Dios que nos muestre como conseguir leche". La esposa desde la cocina gritó: "Le pedimos que mandara a un ángel con un poco de leche. ¿Es usted un ángel? El joven buscó su billetera, sacó toda el dinero que tenía y la puso en la mano del hombre. Dio media vuelta y volvió a su auto. Las lágrimas corrían por su rostro. Se dio cuenta de que Dios todavía contesta nuestras oraciones y todavía habla hoy...

martes, 8 de octubre de 2013

Sermón: “Seamos sinceros con DIOS, como los hijos e hijas de DIOS lo son”


Salmo 137
1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos acordándonos de Sión. 2 Sobre los sauces, en medio de ella, colgamos nuestras arpas. 3 Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían cánticos, los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: «Cantadnos algunos de los cánticos de Sión». 4 ¿Cómo cantaremos un cántico de Jehová en tierra de extraños? 5 Si me olvido de ti, Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. 6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acuerdo; si no enaltezco a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría. 7 Jehová, recuerda a los hijos de Edom cuando el día de Jerusalén decían: «¡Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos!». 8 Hija de Babilonia, la desolada, bienaventurado el que te dé el pago de lo que tú nos hiciste. 9 ¡Dichoso el que tome tus niños y los estrelle contra la peña!

Lamentaciones 1:1-6
1 ¡Cuán solitaria ha quedado la ciudad antes llena de gente! ¡Tiene apariencia de viuda la ciudad capital de los pueblos! ¡Sometida está a trabajos forzados la princesa de los reinos! 2 Se ahoga en llanto por las noches; lágrimas corren por sus mejillas. De entre todos sus amantes no hay uno que la consuele. Todos sus amigos la han traicionado; se han vuelto sus enemigos. 3 A más de sufrimientos y duros trabajos, Judá sufre ahora el cautiverio. La que antes reinaba entre los pueblos, ahora no encuentra reposo. Los que la perseguían, la alcanzaron y la pusieron en aprietos. 4 ¡Qué tristes están los caminos de Sión! ¡No hay nadie que venga a las fiestas! Las puertas de la ciudad están desiertas, los sacerdotes lloran, las jóvenes se afligen y Jerusalén pasa amarguras. 5 Sus enemigos dominan, sus adversarios prosperan. Es que el Señor la ha afligido por lo mucho que ha pecado. Sus hijos fueron al destierro llevados por el enemigo. 6 Desapareció de la bella Sión toda su hermosura; sus jefes, como venados, andan en busca de pastos; arrastrando los pies, avanzan delante de sus cazadores.

2ª Tim. 1:1-14
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús, enviado por voluntad de Dios de acuerdo con la promesa de vida que se obtiene por medio de Cristo Jesús, 2 saluda al querido hijo Timoteo. Que Dios Padre y Cristo Jesús nuestro Señor derramen su gracia, su misericordia y su paz sobre ti. 3 Al recordarte siempre en mis oraciones de día y de noche, doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia limpia, como sirvieron también mis antepasados. 4 Me acuerdo siempre de tus lágrimas, y quisiera verte para llenarme de alegría. 5 Porque me acuerdo de la fe sincera que tienes. Primero la tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice, y estoy seguro de que también tú la tienes. 6 Por eso te recomiendo que avives el fuego del don que Dios te dio cuando te impuse las manos. 7 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio. 8 No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor; ni tampoco te avergüences de mí, preso por causa suya. Antes bien, con las fuerzas que Dios te da, acepta tu parte en los sufrimientos que vienen por causa del evangelio. 9 Dios nos salvó y nos ha llamado a formar un pueblo santo, no por lo que nosotros hayamos hecho, sino porque ese fue su propósito y por la bondad que ha tenido con nosotros desde la eternidad, por Cristo Jesús. 10 Esa bondad se ha mostrado gloriosamente ahora en Cristo Jesús nuestro Salvador, que destruyó el poder de la muerte y que, por el evangelio, sacó a la luz la vida inmortal. 11 Dios me ha encargado de anunciar este mensaje, y me ha enviado como apóstol y maestro. 12 Precisamente por eso sufro todas estas cosas. Pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza; y estoy seguro de que él tiene poder para guardar hasta aquel día lo que me ha encomendado. 13 Sigue el modelo de la sana enseñanza que de mí has recibido, y vive en la fe y el amor que tenemos gracias a Cristo Jesús. 14 Con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida de la buena doctrina que se te ha encomendado. (DHH)

S. Lucas 17:5-10
5 Los apóstoles pidieron al Señor: —Danos más fe. 6 El Señor les contestó: —Si ustedes tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol: ‘Arráncate de aquí y plántate en el mar’, y les haría caso. 7 “Si uno de ustedes tiene un criado que regresa del campo después de haber estado arando o cuidando el ganado, ¿acaso le dice: ‘Pasa y siéntate a comer’? 8 No, sino que le dice: ‘Prepárame la cena, y disponte a atenderme mientras yo como y bebo. Después podrás tú comer y beber.’ 9 Y tampoco le da las gracias al criado por haber hecho lo que le mandó. 10 Así también ustedes, cuando ya hayan cumplido todo lo que Dios les manda, deberán decir: ‘Somos servidores inútiles, porque no hemos hecho más que cumplir con nuestra obligación.’ ”

Introducción
Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Asiento de por medio, se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas. Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: “¡Qué descarado; si yo fuera más valiente, le diría hasta el mal del que va a morir para que no sea tan atrevido!" 

Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse, ni reaccionar. Cuando quedaba solo una galleta, pensó: "¿Qué hará ahora este aprovechado?" Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. ¡Ah! ¡No! ¡Aquello le pareció demasiado! ¡Se puso a resoplar de rabia! Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque. Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas. . . intacto, cerrado. ¡Sintió tanta vergüenza! Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso! Aquel hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenía posibilidades para dar, explicar o pedir disculpas. Solo le quedaba tiempo para razonar: 

¿Cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿Cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas? Recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: 


1. Una piedra, después de haber sido lanzada; 


2. Una palabra, después de haberla dicho; 


3. Una oportunidad, después de haberla perdido; 


4. El tiempo, después de haber pasado. 


Recuerden: ¡Este día no se repetirá jamás! Seamos sinceros con DIOS hoy. Quizás hayamos estado comiendo de Sus galletas.


APLICACIÓN 
Los apóstoles fueron sinceros con el Señor. Ellos le pidieron al Señor: “Danos más fe.” Y el Señor les contestó: “Si ustedes tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol: ‘Arráncate de aquí y plántate en el mar’, y les haría caso.” 

Pablo le escribió a Timoteo “...me acuerdo de la fe sincera que tienes.” 

¿Cuál difícil se nos hace ser sinceros delante de DIOS? ¿Será que creemos que podemos escondernos de DIOS? ¿Será porque creemos que podemos engañar a DIOS? ¿Será que dudamos que DIOS conoce hasta nuestro pensamiento? ¿Será que se nos ha olvidado que es DIOS quien nos da la fe para creerle? DIOS nos deja comer de su bolsita de galletas.

Los israelitas escribieron estos dos poemas que hemos leído esta mañana del AT (Sal. 137 y Lam. 1:1-6) para expresar su descontento con la situación de su pueblo y su país (la Tierra Prometida y concedida por DIOS.) Se sentían desolados, abusados, abandonados, oprimidos. Se sentían así hasta con DIOS. Su enfado, enojo y disgusto eran evidentes en el contenido de estos poemas: {“...nos sentábamos y llorábamos; ...¿Cómo cantaremos un cántico de Jehová en tierra de extraños?.... bienaventurado el que te dé el pago de lo que tú nos hiciste. ¡Dichoso el que tome tus niños y los estrelle contra la peña!} 

{Cuán solitaria ha quedado la ciudad;... ¡Tiene apariencia de viuda la ciudad capital de los pueblos!... Se ahoga en llanto por las noches; lágrimas corren por sus mejillas. De entre todos sus amantes no hay uno que la consuele. Todos sus amigos la han traicionado; se han vuelto sus enemigos. ... ¡Qué tristes están los caminos de Sión!... Las puertas de la ciudad están desiertas, los sacerdotes lloran, las jóvenes se afligen y Jerusalén pasa amarguras.}

Estos fueron gritos de angustia ante situaciones desesperantes. Gritos de coraje ante situaciones opresivas. De un pueblo escogido por DIOS, pero desobediente, que sufrió amargamente su desvarío, su desobediencia a DIOS.

Los discípulos de Jesucristo también enfrentamos situaciones que nos hacen dudar de la presencia de DIOS en nuestras vidas. Muerte de seres queridos, enfermedades incurables, deterioro de la calidad de vida, etc. Aunque es un error teológico dudar de la presencia de DIOS (porque DIOS es FIEL a sus promesas y nos sorprende cada día y nos deja comer de su bolsita de galletas, sin que nos demos cuenta), debemos ser sinceros delante de DIOS y expresarle cómo nos sentimos. DIOS no espera otra cosa de nosotros. DIOS espera que seamos sinceros con Él. DIOS nos ama y espera que nosotros mostremos absoluta confianza, fe, en Él, nuestro Padre. 

El texto del Evangelio que leímos hoy nos habla de una petición que los Apóstoles le hicieron a Jesús. {Dicho sea de paso: Apóstol es una palabra griega que quiere decir “enviado.” Se llama “apóstoles” a los doce discípulos más cercanos de Jesús porque fueron los primeros a quienes él “envió” a sanar a los enfermos y a anunciar las “buenas noticias del reino de DIOS.” También Pablo fue llamado “apóstol” porque fue enviado por Jesús a anunciar las buenas noticias a los que no eran judíos.} Los apóstoles le dijeron al Señor: “Aumenta nuestra fe, i.e., haz que confiemos más en el poder de Dios.” Y el Señor les dijo: “Si la confianza (fe) de ustedes fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a este árbol: “Levántate de aquí y plántate en el mar”, y el árbol les obedecería.”

¡Cuanta falta nos hace reconocer que tenemos un Padre especial, un DIOS maravilloso, misericordioso, extraordinario, sorprendente, asombroso, compasivo; un DIOS que está pasao de bueno! Tenemos un DIOS que siempre está dispuesto a bendecirnos. ¡Aleluya!

Por eso, Pablo le desea a su hijo espiritual, Timoteo: “Que Dios Padre y Cristo Jesús nuestro Señor derramen su gracia, su misericordia y su paz sobre ti.” ¡Que clase de bendición! ¿Cuánto tiempo hace que no le echas la bendición a tus hijos espirituales? O ¿Cuánto tiempo hace que no le pides la bendición a tu guía espiritual? ¿Sabes? Es muy importante ser sinceros con DIOS a través de aquellos y aquellas que DIOS ha puesto en nuestro camino para ser de bendición en nuestras vidas. ¡Seamos sinceros hoy! Podemos serlo con DIOS.

El Apóstol Pablo le dice a Timoteo: “Me acuerdo siempre de tus lágrimas, y quisiera verte para llenarme de alegría.” Esto muestra que Timoteo había sufrido el quebranto, la soledad, la tristeza. El guía espiritual de Timoteo era un experto en quebranto también. Al escribir esta Epístola, el apóstol se encontraba preso en Roma. Ya anteriormente había pasado dos años en la cárcel, en la capital del imperio. 

Pablo pronto moriría, y por eso le pedía a Timoteo que se apresurara a visitarlo. Pero en ningún momento el apóstol dio muestras de desaliento, ni se sintió mal o triste. Para Pablo, la carrera de la vida ya estaba terminando. Y él la había corrido muy bien. Por eso, sabía que le esperaba el premio que DIOS le había preparado. De hecho, esta es la última epístola que el Apóstol escribió. 

Amados: El sufrimiento no nos puede separar del Amor de DIOS. Lo que sí puede hacerlo es nuestra actitud irreverente e inverosímil ante la invitación expresa de DIOS de que seamos sinceros con Él. 

LLAMADO. Me pregunto: ¿No nos gustaría tener un Padre al cual le pudiéramos contar cómo realmente nos sentimos?

¿Cómo nos presentaremos nosotros delante de DIOS? ¿Cuántas excusas estaremos pensando presentarle a DIOS? “Hay, DIOS, tu sabes que a mi me gustaba mucho la fiesta, la bebida, lo ajeno, etc...” O “Tu sabes que yo era muy débil para los vicios y que me gustaba aparentar mucho.” “Tu no me vas a condenar ahora ¿Verdad?” 

O ¿Por qué se están comiendo MIS galletas? ¡Son mías nada mas y no quiero compartirlas!

Seamos sinceros con DIOS, ahora. No tratemos de engañar a DIOS, pues a quienes engañamos es a nosotros mismos. No hay excusas válidas. Moisés trató, y no pudo; DIOS lo había llamado y escogido y no había escapatoria. Gedeón trató, y no pudo; DIOS lo había llamado y escogido y no había escapatoria (Jueces 6 y 7.) Los discípulos trataron, (hasta pidiendo mas fe) y no pudieron engañar a Jesús. Por eso Jesús les reiteró lo que ellos ya sabían: fuimos llamados para servir, servir, servir. Al final, solo podremos decir: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.”

Los discípulos pidieron mas fe para creerle a DIOS y ser obedientes a los mandamientos de Jesús. La contestación de Jesús fue impresionante: “Si ustedes tuvieran un chispito de fe, sería suficiente para obedecer.” 

Amados y amadas: No tratemos de engañar a DIOS. Seamos sinceros, honestos, presentémonos tal y como somos delante de DIOS hoy. Digámosle cómo nos sentimos, no tengamos temor de ofender a DIOS; no tengamos temor de molestar a DIOS. DIOS no se va a herir porque seamos sinceros, al contrario, DIOS se va a complacer con sus hijos e hijas que le tratan como Padre Amoroso. 

Acerquémonos a DIOS hoy. Vengamos a Su Mesa, Él nos invita.