lunes, 31 de marzo de 2014

Dos encuentros con Jesús

Dos Encuentros con Jesús: Gracia y Misericordia

Alguien ha interpretado la “Misericordia” como lo que el ser humano recibe de Dios cuando no recibe lo que merece.  El pago por el pecado es muerte, pero la misericordia de Dios hace posible que obtengamos una salida, una nueva oportunidad. Pregúntale a David; pregúntale a Zaqueo; pregúntale a Saulo de Tarso; pregúntale a Bartimeo; pregúntale a la mujer adultera; o…pregúntate a ti mismo(a)...

Gracia”, entonces, es definida como lo que el ser humano recibe cuando recibe aquello que no merecía recibir.  No es un juego de palabras, ni una frase bonita. Es una realidad del Reino de Dios.  En este Reino cuando un ser humano se acerca a Dios recibe bendiciones que no esperaba recibir.  Gracia es el acto, la acción definitiva del amor ágape, del amor incondicional del Dios que decidió amarnos con amor eterno.  Pregúntale a Salomón; pregúntale a José (hijo de Jacob); pregúntale a Abraham; pregúntale a Ana; a María; a José (de Nazareth); pregúntale a Nicodemo; pregúntale al paralitico de Bethesda; pregónatele a la mujer del flujo de sangre; pregúntale a Juan; o…pregúntate a ti mismo(a)...

Dos encuentros con Jesús…

PRIMER ENCUENTRO: Bartimeo


Texto: S. Marcos 10:46-52 (Versión Reina-Valera 1995)
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él, sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo, el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino, mendigando. 47 Al oír que era Jesús Nazareno, comenzó a gritar: —¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48 Y muchos lo reprendían para que callara, pero él clamaba mucho más: —¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarlo; y llamaron al ciego, diciéndole: —Ten confianza; levántate, te llama. 50 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Jesús le preguntó: —¿Qué quieres que te haga? El ciego le dijo: —Maestro, que recobre la vista. 52 Jesús le dijo: —Vete, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista, y seguía a Jesús por el camino.

Es bueno recordar en este tiempo de Cuaresma que éste es el último acto de sanidad registrado por escrito en el Evangelio según S. Marcos.  Ocurrió a lo largo del propio camino de sufrimiento y muerte que le esperaba a Jesús en Jerusalén.  Es el cuadro de un necesitado que tuvo fe persistente y recibió la misericordia de Dios que le sanó y, como resultado, siguió a Jesús en el Camino.  Sin duda este fue el caso de muchos de los que siguieron a Jesús, aun durante la terrible semana final.  Marcos (uno de los discípulos de Jesús) recordó el nombre de aquel hombre, y como era su costumbre, lo traduce (de Bartimeo a, “hijo de” Timeo.)  Como a muchos de nuestro mundo, al hombre se le conocía por el nombre de su padre, pero puede haber sido bien conocido por la iglesia primitiva más tarde porque había seguido a Jesús. (¡Ojo!) Este hombre recibió misericordia: pues no recibió lo que merecía de acuerdo a la tradición judía pues era un ciego, pobre, mendigo y, según la Ley, no merecía nada, sino el castigo de ser ciego.
En comparación con otra persona sanada, vemos dos respuestas distintas a la misma pregunta: ¿Quieres ser sano?
SEGUNDO ENCUENTRO: El paralítico en el Pozo de Bethesda

S. Juan 5:1-9Tiempo después, Jesús regresó a la ciudad de Jerusalén para asistir a una fiesta de los judíos. 2 En Jerusalén, cerca de la entrada llamada «Puerta de las Ovejas», había una piscina con cinco puertas que en hebreo se llamaba Bethesda. 3-4 Allí se encontraban muchos enfermos acostados en el suelo: ciegos, cojos y paralíticos. 5 Entre ellos había un hombre que desde hacía treinta y ocho años estaba enfermo. 6 Cuando Jesús lo vio allí acostado, y se enteró de cuánto tenía de estar enfermo, le preguntó: —¿Quieres ser sano?  7 El enfermo contestó: —Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando el agua se remueve. Cada vez que trato de meterme, alguien lo hace primero.  8 Jesús le dijo: —Levántate, alza tu camilla y camina.  9 En ese momento el hombre quedó sano, alzó su camilla y comenzó a caminar.”

La pregunta ¿quieres ser sano? puede haber tenido la intención de sacar al hombre de su apatía, pero la respuesta no revela fe alguna de parte de aquel hombre.  Es claro que él pensaba en términos más bien mágicos, como muestra el v. 7, porque creía como los demás que el primero que entrara al agua tenía alguna oportunidad de curarse. Parece haber pensado que la pregunta de Jesús no merecía una respuesta. (¡Ojo!) Este hombre recibió gracia, pues recibió lo que no merecía; lo que merecía era indiferencia por su apatía pero recibió sanidad divina.
¿Cuál será nuestra respuesta a la invitación que nos hace Jesús al encontrarnos con EL hoy?  ¿Podremos creerle a Dios hoy?

¿Quieres ser sano? 

¿Quieres ser sano de tantos dolores, angustias, depresiones, ceguera espiritual, resentimientos profundos que han echado raíces de amargura?  ¿Quieres ser sano de tanto dolor que no te permite seguir adelante?  ¿Quieres ser sano de tus enfermedades, vicios, malas costumbres, de tus ataduras?  Te pregunta el Señor. ¿Quieres ser sano?  

Hay dos respuestas: la de Bartimeo y la del paralítico de Bethesda.   El ciego respondió específicamente.  El paralítico argumentó su excusa, su queja.  El ciego conocía con quién estaba hablando y quién le había preguntado.  El paralítico parece que no sabía.  ¿Y nosotros, sabemos?

No esperes a que todo se resuelva para acercarte a Dios, acércate a Dios para que todo se resuelva.  

“Acercaos a Dios pues Dios quiere acercarse a vosotros.” (Santiago 4:8)

¿Qué dices tu?



jueves, 13 de marzo de 2014

El Collar de Perlas Preciosas

Anécdota: Se cuenta que el un dueño de una tienda de joyas estaba detrás del mostrador de su tienda y miraba la calle distraídamente. De pronto, una  niñita se aproximó al negocio y apretó la naricita contra él vidrio de la vitrina. Los ojos de color del cielo brillaban cuando vio un determinado objeto.   Entró en el negocio y pidió para ver el collar de color turquesa azul.  “Es para mi hermana. ¿Puede hacer un paquete bien bonito?,” dijo ella.
El dueño del negocio miró desconfiado a la niñita y le preguntó: “¿Cuánto dinero tienes?”  Sin dudar, la niña  sacó del bolsillo de su ropa un pañuelo todo atadito y fue deshaciendo los nudos. Los colocó sobre el mostrador y dijo feliz: “¿Esto da?”
Eran apenas algunas monedas que ella exhibía orgullosa. “Sabe, quiero dar este regalo a mi hermana mayor.  Desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros y no tiene tiempo para ella. Es el cumpleaños de ella y tengo el convencimiento que quedará feliz con el collar que es del color de sus ojos.”
El hombre fue para la trastienda, colocó el collar en un estuche, lo envolvió con un vistoso papel dorado e hizo un trabajado lazo con una cinta verde.  "Toma,” dijo a la niña. “Llévalo con cuidado”.  Ella salió feliz corriendo y saltando calle abajo.
Aún no acababa el día, cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el ya conocido envoltorio deshecho e indagó: “¿Este collar fue comprado aquí?” “Sí señorita,” contestó el dueño. “¿Y, cuánto costó?” indagó la joven.
“¡Ah!”, expresó el dueño del negocio. “El precio de cualquier producto de mi tienda es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente.”  La joven continuó: “Pero mi hermanita tenía solamente algunas monedas.  El collar es verdadero, ¿no? Ella no tendría dinero para pagarlo.”
El hombre tomó el estuche, re-hizo el envoltorio con extremo cariño, colocó la cinta y lo devolvió a la joven.  “Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar. ELLA DIO TODO LO QUE TENÍA.”
El silencio llenó la pequeña tienda y las lágrimas rodaron por la faz emocionada de la joven en cuanto sus manos tomaban el pequeño envoltorio.

“Quien ama no coloca límites para los gestos de ternura y de gratitud, porque, un corazón agradecido y confiado, es un corazón obediente a DIOS.

sábado, 4 de enero de 2014

La Manifestación de Dios a la Humanidad, “La Epifanía”

La Manifestación de Dios a la Humanidad, “La Epifanía” (o “La Visita de los Sabios de Oriente”)
Rdo. Dr. Juan G. Feliciano-Valera

Texto: San Mateo 2:1-12 (VRV, 1995)

1 Cuando Jesús nació, en Belén de Judea, en días del rey Herodes, llegaron del oriente a Jerusalén unos sabios, 2 preguntando: —¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, pues su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarlo. 3 Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. 4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. 5 Ellos le respondieron: —En Belén de Judea, porque así fue escrito por el profeta: 6 »“Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.” 7 Entonces Herodes llamó en secreto a los sabios y se cercioró del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. 8 Y enviándolos a Belén, dijo: —Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño y, cuando lo halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo. 9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron. Y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que, llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. 10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. 11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

INTRODUCCIÓN: Me gustaría compartir con ustedes la razón por la cual la celebración de hoy, “Día de la Epifanía”, demuestra perfectamente la manifestación del amor y la gracia de Dios para toda la humanidad. “Epifanía” significa precisamente, Dios manifestándose al mundo a través de la visita y adoración de los Magos (o “Sabios” o “Reyes”) de Oriente.

¡Qué extraño nos parece que unos magos de oriente se lanzaran a la búsqueda de un rey desconocido! No sabemos cuántos sabios vinieron, ni de dónde vinieron, ni cuáles eran sus nombres. Estos “magos” eran sabios, astrólogos orientales que estudiaban las estrellas y procuraban entender los tiempos. Eran gentiles llamados especialmente por Dios para venir y rendirle homenaje al Recién-Nacido Rey. 

Les invito a contemplar el cuadro significativo de aquellos hombres sabios, que dejaron su patria y su hogar para emprender un viaje largo porque arriba, en el cielo, les conducía una estrella reluciente y especial; y adentro en sus corazones, les impulsaba un sueño, una aventura, una fe. 

Veamos en la pantalla de nuestra imaginación cómo prosiguen, siempre adelante, venciendo los obstáculos, porque tienen una meta, la cual desean alcanzar. En fe viajemos con ellos, a fin de que arribemos al sitio donde se hallaba Jesús, porque allí, con ÉL, está nuestra felicidad y la cristalización de nuestros más puros ideales.

11 Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose lo adoraron. Luego, abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 

1. El Encuentro: “AL ENTRAR EN LA CASA”.

Después de tanto tiempo, por fin llegaron adonde querían llegar. Aquello fue el término de una larga caminata, pero fue también el comienzo de una nueva vida, porque en Cristo muchas cosas terminan y muchas cosas empiezan. Aquí la “casa” puede representar la iglesia, el templo. Los magos llegaron desde muy lejos a la casa de Belén. Así nosotros, al congregar­nos en la casa del Señor, arribamos desde distintos y distantes puntos. Nos hemos dado cita en el templo, donde se predica la Palabra de Dios. Es bueno asistir al templo. La iglesia debe ser el atractivo permanente de los creyentes. Aquí está nuestro ho­gar espiritual. Todos conocemos la hermosa afirmación del pia­doso rey David: "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos" (Sal. 122:1). En el día del Señor y al salir de nuestras casas, ¿Hacia dónde nos dirigimos? Al templo, a la casa del Señor, a la comunión con los santos. 

2. La Admiración: "VIERON AL NIÑO CON SU MADRE MARÍA."

En la iglesia hay que ver a Jesús. ÉL es el centro de nuestra fe y de nuestra adoración. Sin duda que hay muchas otras cosas que ver, pero Jesús es Quién debe atraer nuestra atención. ¿Alguien dice Amén? ¡Amén! Este punto es muy importante, porque aquello en que fijamos nuestra mirada, mientras nos hallamos en el templo, va a señalar la di­rección de nuestros pensamientos. Muchas veces divagamos; sin concentrarnos en el propósito principal de nuestra presencia en el culto. Es necesario imponernos una disciplina en cuanto a dónde poner nuestra atención, hasta que nos acostumbremos a "estar en lo que estamos". Uno de los inconvenientes, pues, que debemos vencer es la distracción. 

3. La Adoración: “LO ADORARON."

Y es a eso a lo que venimos al templo: a adorar a Jesús. Sí, a ÉL y solamente a ÉL. Los magos no le rindieron culto a Ma­ría, aun cuando ella estaba allí en persona. "Lo adoraron" a ÉL, a Jesús. Si no hay adoración tampoco puede haber culto. ¿Cuán corriente es la frase: “Fui al culto, estuve en el culto?" ¿Hubo realmente culto? Si adoramos al Señor “en espíritu y en ver­dad”, entonces si podemos decir que hubo culto. La adoración es sentir en lo íntimo de nuestro ser a Dios, y darle gracias por todo, y cantar himnos de alabanza a su nombre. ¿Es el templo para nosotros, un lugar de adoración? 

4. La Ofrenda: “Y ABRIENDO SUS TESOROS."

La presencia del Señor nos mueve a la adoración, y la ado­ración nos mueve a dar, a abrir el corazón. A decir verdad, no puede haber adoración si no hay un dar de algo. Se ve que los magos llevaban esos tesoros con propósito. Sabían de antemano que se encontrarían en la pre­sencia del Rey esperado por las naciones. ¿Cómo se presenta­rían con las manos vacías ante ÉL? ¿Es así como debemos ir al Señor? La Navidad de Dios para nosotros fue dar: nos dio a Su Hijo. La Navidad de nosotros para Dios debe ser también dar: darnos a nosotros mismos a ÉL. En el centro del cristianismo está el acto de dar. Al amor y a la fe no se los puede concebir de otro modo. ¿No hemos nosotros también de abrir nuestros presentes ante ÉL? 

Hay un punto más: el término “tesoros” nos sugiere no solamente el concepto de valor intrínseco, sino algo que nosotros apreciamos mucho. Es así como muchas ve­ces, para expresar cariño especial, usamos figurativamente la frase: "Eres mi tesoro." No es cuestión, pues, de sólo traer dinero al templo, de dar diezmos y ofrendas a la iglesia, sino que al dar lo que damos a Dios debemos sentir que damos lo que nos cues­ta, lo que nos es precioso, nuestro "tesoro". Los magos adoraron dando. Se puede dar sin adorar, pero no se puede adorar sin dar. ¿Qué estamos dando nosotros al Señor? En los requisitos establecidos para el culto a Dios en el Antiguo Testamento, estaba el de traer siempre alguna ofrenda al Señor (Deuteronomio 16:16,17.) 

Los tesoros de los magos fueron tres: Oro. Incienso. Mirra. Oro para el Rey. Incienso para su sepultura. Mirra para la adoración. 

LLAMADO. Finalmente, te quiero recordar que lo que celebramos el 6 de enero es la Manifestación (“Epifanía”) de Dios a toda la humanidad representada por los “magos” (o sabios) que vinieron de Oriente. Dios escogió manifestarse a unos pastores judíos que cuidaban el rebaño de ovejas y a unos representantes del “resto” del mundo. Dios pudo haber hecho una entrada “triunfal” con fanfarria, corceles alados, ángeles, querubines y serafines cantando; pero, sin embargo, escogió manifestarse de forma humilde y nada “religiosa.” Dios deseó dejarnos saber que Dios anhela establecer una relación íntima y personal con cada uno de nosotros(as). También busca dejarnos saber que somos Su pueblo, parte de Su comunidad basada en la fe. Su gracia busca cada día maneras de alcanzarnos para bendecirnos y dejarnos saber cuánto nos ama, de qué manera nos ama y cómo nos ama. Nosotros(as) no podemos hacer nada para que Dios nos ame mas, porque ya Dios nos ama; tampoco podemos hacer nada para que nos ame menos, porque ya Dios nos ama. Solo espera nuestra respuesta a Su gracia, a Su invitación, a Su amor, a Su compañía, a Su cuidado. Dile “Sí” a Dios y dale gracias. 

Tu fe es la respuesta a Su gracia.

Oremos. Amantísimo Dios, gracias por tu regalo. Gracias por manifestar tu grandeza de una manera tan humilde. Permítenos recordar el verdadero significado del Nacimiento de tu Hijo, Jesús. Gracias por la lección de dar. Ayúdanos a responder fielmente. En el Nombre de Jesús. ¡Amén!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Anécdota del Policía Nuevo

Un policía que recientemente se había mudado a la comunidad, recibió la petición de hacerle unos días de vacaciones a un compañero en otra ciudad vecina. El accedió. 

Esa mañana se reportó al Precinto vecino. Estando de ronda, recibió una llamada de emergencia que convocaba a las patrullas ir a la residencia de un niño que se había tragado un botón. El policía tomó la autopista que pensaba le llevaría mas rápido a la residencia. Al llegar a la que el pensaba era la salida, encontró que no estaba terminada y que lo que había era un terraplén. Se bajó de la patrulla y miró para todos lados, como buscando ayuda. De momento, vio que una máquina de remover tierra venía en dirección de él. Le pidió al chófer que avanzara y removiera la tierra para poder pasar. Así lo hizo el conductor de la maquina y rápidamente, el policía avanzó hacia el hogar del niño. Allí encontró a la madre del niño que lo esperaba en el balcón de la casa con el niño flácido, con la piel oscura por falta de oxígeno. El policía lo tomó en sus brazos, hizo lo correspondiente y el niño expulsó el botón. A los pocos segundos, llegó la ambulancia de emergencias médicas, le dieron los primeros auxilios y lo llevaron al hospital.

Al otro día, el policía volvió a la autopista para ver si encontraba al chófer de la máquina. Llegó al mismo sitio y se bajó del vehículo y esperó. Al rato llegó el conductor de la máquina y se detuvo junto al policía. El primero en hablar fue el policía: "Vengo a darle las gracias, pues gracias a lo que usted hizo pude llegar a tiempo y salvarle la vida a un niño que se moría." El chófer de la máquina le contestó: "El que tiene que darle gracias, soy yo. El niño que usted salvó era mi hijo."



martes, 26 de noviembre de 2013

La Parábola de los Conejos

“…Los conejos, pueblo nada esforzado y ponen su casa en la piedra;…” Proverbios 30:26

"Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca." Mateo.7:24

Los conejos son animales básicamente de matorrales que hoy, además de los lugares de muchos árboles y vegetación espesa, se les ve también en cultivos con paredes y setos espesos que les aportan toda la variedad de materia vegetal de la cual obtienen su alimento. Con todo, el conejo nunca se alejará demasiado de la espesa vegetación, ni de las pobladas paredes de piedra seca, dónde tiene sus refugios.

¡Que ejemplo más hermoso el que la Biblia nos trae a través de la forma de vida de los conejos! Nada es más impresionante cuando la palabra de Dios dice que los conejos no son para nada esforzados, es decir que, no realizan su trabajo diario con tanto esfuerzo, sino, al contrario, sobreviven alimentándose con la vegetación que encuentran a su paso. 

Pero hay algo hermoso que les fue dado de lo Alto, de su Creador, el cuidado donde construyen su hogar Es generalmente entre rocas. Por instinto ellos se preocupan por tener un lugar seguro para ellos y su numerosa familia. A esto se le llama conciencia de peligro Ellos están totalmente conscientes del peligro que les acecha, por lo tanto, saben que deben de hacer de su hogar un lugar muy seguro, y para eso escogieron nada menos que las piedras.

Esto nos hace recordar cuando el Señor Jesús dijo que: "Cualquiera, pues que me oye estas palabras, y las hace, le comparare a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca." Mateo.7:24. 

Ser prudente es tener entendimiento. También tiene que ver con el dominio propio, la sabiduría práctica La prudencia puede venir de nuestro propio corazón, o de parte de Dios, ya que el Proverbios 3:5 dice: “Fíate del Señor de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.” 

Esto quiere decir que no toda prudencia humana nos lleva a tomar sabias decisiones porque la sabiduría de lo Alto es la que verdaderamente nos hace tomar las decisiones conforme al corazón de Dios. “El que me oye, y hace,” dice Jesús. En Isaías 17:10, dice: “Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño.”

Jesús estaba instando a la prudencia, al entendimiento, a que tuviéramos conciencia de peligro. Pero no solo a eso, si no dando una promesa para premiar esa virtud que solo viene de Él. ÉL dijo que descendería lluvia, vendrían ríos, soplarían vientos, golpeando la casa pero esta no caería porque había sido fundada sobre la roca Es decir, sobre Él, que es la Roca eterna. Él es el fundamento que debería llevar toda, absolutamente toda, construcción, física, espiritual o moral. Deuteronomio 32:4 El es la Roca, cuya obra es perfecta. 

Isaías dice que la lluvia, los ríos, los vientos vendrán, no podemos detenerlos, ya que es necesario que sea probado todo fundamento, es decir el corazón. Dice en Isaías 43:2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Es ahí donde saldrá a luz lo que hay debajo de tu construcción. Es ahí donde se determinará si se puso la Roca eterna como fundamento, o sencillamente se levantó una edificación cimentada en puras emociones y fuerza humana que son semejantes a la arena del mar.

Cuando el pueblo de Israel vagó por el desierto, ahí estaba la Roca, en todo el camino ÉL estuvo con ellos. En Deuteronomio 8.5 dice: “y él te sacó agua de la roca del pedernal…” Y, en Salmo. 40:2 dice que: “Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.”

La Roca que es Cristo Jesús, es Eterna, te salva, te da de beber, es dulzura como la miel, aceite de la unción, te saca de la desesperación, de la inmundicia, pone tus pies en alto, endereza tu caminar, es un castillo, tu libertad del pecado, tu fortaleza, tu confianza, tu escudo el que te defiende de tus enemigos, tu fuerza, tu salvación.

Aprendamos de los conejos, “pueblo nada esforzado y ponen su casa en la piedra.” Tu puedes luchar y esforzarte hasta el cansancio o quizás hasta la muerte. Como muchos que, a causa de su incansable y afán de trabajo, ya murieron porque se olvidaron o ignoraban que la victoria no está en cuánto te esfuerzas, sino cómo te refugias. Es decir, sobre qué estás edificando tu casa, tu morada espiritual. En Isaías 32:1 leemos que: “He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.”



Querido amigo, querida amiga, como siempre: hay dos opciones: ¿O eres contado entre los prudentes, poniendo tu casa sobre la Roca Eterna, o como insensato, trabajando arduamente sin bases sólidas para tu vida? Tú decides.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Sermón: Cobrad Ánimo

Sermón: Cobrad Ánimo               10 de noviembre de 2013
Juan G. Feliciano-Valera, Pastor  Iglesia Metodista de Puerto Rico
Textos: Sal. 145:1-5, 17-21; Hageo 1:15-2:9; 2ª Tes. 2:1-5, 13-17; Lucas 20:27-38

Salmo 145:1-5, 17-21
1Hablaré de tu grandeza, mi Dios y Rey; bendeciré tu nombre por siempre. 2Diariamente te bendeciré; alabaré tu nombre por siempre. 3El Señor es grande y muy digno de alabanza; su grandeza excede nuestro entendimiento.4De padres a hijos se alabarán tus obras, se anunciarán tus hechos poderosos. 5Se hablará de tu majestad gloriosa, y yo hablaré de tus maravillas. 17El Señor es justo en sus caminos, bondadoso en sus acciones. 18El Señor está cerca de los que lo invocan, de los que lo invocan con sinceridad. 19Él cumple los deseos de los que lo honran; cuando le piden ayuda, los oye y los salva. 20 El Señor protege a los que lo aman, pero destruye a los malvados. 21¡Que mis labios alaben al Señor! ¡Que todos bendigan su santo nombre, ahora y siempre!

Hageo 1:15-2:9
... y el día veinticuatro del sexto mes del año segundo del reinado de Darío empezaron a reconstruir el templo de su Dios, el Señor todopoderoso.  2:1El día veintiuno del séptimo mes, el Señor volvió a dirigirse al profeta Hageo, 2y le ordenó que dijera a Zorobabel, a Josué y al resto de la gente: 3“Los que vieron el otro templo en todo su esplendor, digan qué les parece este que ahora tenemos. ¿No les parece que no vale nada comparado con aquel otro? 4¡Pero ánimo, Zorobabel! ¡Ánimo, Josué, jefe de los sacerdotes! Y anímense todos ustedes, gente del país. Trabajen, que yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo. 5Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo. 6Dentro de poco haré temblar el cielo y la tierra, el mar y la tierra firme. 7Haré temblar a todas las naciones, y traerán sus riquezas, y mi templo se llenará de gloria.” El Señor todopoderoso lo afirma: 8“Míos son la plata y el oro. 9Este segundo templo será más hermoso que el primero. Entonces haré que haya paz en este lugar. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.”

Lucas 20:27-38
27Después algunos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos niegan que los muertos resuciten; por eso le presentaron este caso: 28—Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado  muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del  difunto deberá tomar por esposa a la viuda para darle hijos  al hermano que murió. 29Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos. 30 El segundo 31y el tercero se casaron con ella, y lo mismo hicieron los demás, pero los siete murieron sin dejar hijos. 32Finalmente murió también la mujer. 33Pues bien, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, si los siete estuvieron casados con ella? 34Jesús les contestó: —En la vida presente, los hombres y las mujeres se casan; 35pero aquellos que Dios juzgue que merecen gozar de la vida venidera y resucitar, sean hombres o mujeres, ya no se casarán, 36porque ya no pueden morir. Pues serán como los ángeles, y serán hijos de Dios por haber resucitado. 37Hasta el mismo Moisés, en el pasaje de la zarza que ardía, nos hace  saber que los muertos resucitan. Allí dice que el Señor  es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. 38¡Y él no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos  están vivos!

INTRODUCCIÓN: ANIMEN SUS CORAZONES.
“Anímense todos ustedes.  Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo. 5Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo.” (Hageo)
“14Para esto los llamó Dios por medio del evangelio que nosotros anunciamos: para que lleguen a tener parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo. 15Así que, hermanos, sigan firmes y no se olviden de las tradiciones que les hemos enseñado personalmente y por carta.  Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a su bondad, 17anime sus corazones y los mantenga a ustedes constantes en hacer y decir siempre lo bueno.” (2ª Tes.)
Eso significa la resurrección, que hemos nacido de nuevo para la eternidad con DIOS, porque ¡DIOS no está muerto, Él está vivo!  ¡Anímense, otra vez les digo, anímense!  ¡Animen sus corazones!
¿QUÉ ES EL ÁNIMO Y CÓMO SE CONSIGUE?
El ánimo viene de DIOS.  DIOS es el único que puede darnos ánimo.  De hecho, ánimo y ánima, son palabras muy similares.  Ambas tienen la misma raíz, espíritu. Dice la Escritura que DIOS sopló Pneuma, “ánima,” espíritu, sobre la nariz de Adán y le dio vida. 
{Nota: Desde los tiempos más primitivos en el pensamiento hebreo, ruah, (pneuma) tuvo diversos significados, todos aproximadamente de la misma importancia. 1. Viento, fuerza invisible, misteriosa, poderosa, por lo regular con la noción adicional de potencia o violencia. 2. Aliento (e. d. aire en pequeña escala), o espíritu, la misma fuerza misteriosa vista como la vida y la vitalidad del ser humano. 3. Poder divino, donde se usa el vocablo ruah para describir ocasiones en que algunos hombres parecieran haber sido arrebatados o sacados fuera de sí, en cuyo caso ya no se trata de una mera oleada de vitalidad, sino de una fuerza sobrenatural que se hace cargo de la situación.} ¿Alguien me está escuchando? ¿Algún Amén?
Nosotros y nosotras, resucitados juntamente con CRISTO en nuestro bautismo en la fe, fuimos sellados con las arras (la garantía, la promesa) del ESPÍRITU SANTO de DIOS.  Nuestra vida, ya no es física únicamente, sino que, cuando aceptamos la gracia, la Palabra del perdón de Dios, nacimos de lo Alto, de Arriba, espiritualmente para la eternidad con DIOS.  ¡Aleluya!   ¡El ánimo que nos dieron a nosotros no podrá salir jamás!  ¡Aleluya!
Iglesia: ¡oye bien!: El que está escondido juntamente con CRISTO en DIOS, tiene ánimo porque sabe que todo lo que hace para el Señor y en Su nombre, prosperará, porque es para DIOS que lo hace.  Recordemos, que a veces duele, pero... La semilla tiene que morir, para dar frutos en abundancia.  Nosotros tenemos que morir al yo, egoísta, ensimismado, y nacer de nuevo para disfrutar de las promesas de DIOS.  En Efesios, el Apóstol S. Pablo habla de los cristianos como aquellos que son  “sellados con el Espíritu Santo de la promesa.” Lo que hemos recibido a su tiempo, vale decir, es un anticipo de lo que llegarán a ser en la eternidad.
LA PALABRA DE DIOS.

Es herencia común de todos los cristianos reconocer la autoridad especial de la Biblia, aceptarla como Palabra de DIOS, como conjunto de libros escritos por inspiración del Espíritu Santo, y considerarla como fuente inagotable de luz, de orientación, de ánimo, de esperanza y de estímulo para la vida de cada persona y de las comunidades cristianas.  En Ezequiel 34:11-31, se nos dice que después de la caída de Jerusalén, la predicación de Ezequiel cambió completamente de tono.  En el centro de su mensaje ya no estaba el anuncio del castigo sino la promesa de la salvación (La Gracia.)  Esta promesa, repetida una y otra vez en los capítulos siguientes, hizo renacer la esperanza en el ánimo de los deportados y los ayudó a vencer el pesimismo y la desconfianza que se habían apoderado de ellos.
Oigan, pueblo de Dios; he aquí una Palabra de Dios para la Iglesia Metodista Villa Fontana: 11“Yo, el Señor, digo: Yo mismo voy a encargarme del cuidado de mi rebaño. 12Como el pastor que se preocupa por sus ovejas cuando están dispersas, así me preocuparé yo de mis ovejas; las rescataré de los lugares por donde se dispersaron en un día oscuro y de tormenta. 13Las sacaré de los países extranjeros, las reuniré y las llevaré a su propia tierra. Las llevaré a comer a los montes de Israel, y por los arroyos, y por todos los lugares habitados del país. 14Las llevaré a comer los mejores pastos, en los pastizales de las altas montañas de Israel. Allí podrán descansar y comer los pastos más ricos. 15Yo mismo seré el pastor de mis ovejas, yo mismo las llevaré a descansar. Yo, el Señor, lo afirmo. 16Buscaré a las ovejas perdidas, traeré a las extraviadas, vendaré a las que tengan alguna pata rota, ayudaré a las débiles, y cuidaré a las gordas y fuertes. Yo las cuidaré como es debido. 17“Yo, el Señor, digo: Escuchen, ovejas mías: Voy a hacer justicia entre los corderos y los cabritos. 24Yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será su jefe. Yo, el Señor, he hablado. 25Voy a hacer una alianza con ellas, para asegurarles una vida tranquila. Haré desaparecer las fieras del país, para que mis ovejas puedan vivir tranquilas en campo abierto y dormir en los bosques. 26“Yo pondré a mis ovejas alrededor de mi monte santo, y las bendeciré; les enviaré lluvias de bendición en el tiempo oportuno. 27Los árboles del campo darán su fruto, la tierra dará sus cosechas, y ellas vivirán tranquilas en su propia tierra. Cuando yo libere a mi pueblo de quienes lo han esclavizado, entonces reconocerán que yo soy el Señor. 28Los pueblos extranjeros no volverán a apoderarse de ellos, ni las fieras volverán a devorarlos. Vivirán tranquilos, sin que nadie los asuste. 29Les daré sembrados fértiles, y ellos no volverán a sufrir hambre ni las demás naciones volverán a burlarse de ellos. 30 Entonces reconocerán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que Israel es mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo. 31Ustedes son mis ovejas, las ovejas de mi prado. Yo soy su Dios. Yo, el Señor, lo afirmo.”
¿Amén? ¡Amén!                                    {PAUSA}
Podemos concluir que:
Tener ánimo es, entonces, hacer renacer la esperanza viva en nosotros.  “Todo lo puedo en CRISTO que me fortalece.”   
Tener ánimo es todo lo contrario al pesimismo, a sentirse derrotado.  “No vivo yo, mas vive CRISTO en mí.”
Tener ánimo es sentirse estimulado para continuar hacia delante con el Señor.  “Si DIOS es por nosotros, quién contra nosotros.”  DIOS va al frente, detrás, al lado, arriba y abajo de nosotros, ÉL nos guía, ÉL es nuestro Señor, nuestro Pastor, nuestro DIOS.  Podemos confiar.
LLAMADO
El último libro de la Biblia, El Apocalipsis, está dirigido a siete iglesias de Asia, pero en estas siete iglesias se simboliza toda la iglesia de JESUCRISTO.  El Señor se dirige a ellas para reavivar su fe, amenazada en algunos casos, al parecer, por doctrinas y actitudes extrañas, y para infundirles ánimo en las dificultades y persecuciones que están sufriendo o que ÉL prevé que se van a desatar muy pronto.  DIOS siempre envía Su Palabra para animarnos.  ¿La aceptamos hoy?  ¿Aceptamos la invitación de DIOS a recobrar el ánimo y seguir adelante con nuestras vidas de servicio a los demás en el Nombre de JESÚS?
Anécdota: ¿Eres como un lápiz?

Luego de un día de juegos con su amado abuelo, el nieto observó que su abuelo escribía una carta.  Extrañado, le preguntó: ¿Abuelo, estás escribiendo una historia sobre lo que nos pasó a los dos?  ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí?  El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto: Estoy escribiendo sobre ti, es cierto.  Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando.  Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas.
El nieto miró el lápiz intrigado, y no vio nada de especial en él y preguntó:  ¿Qué tiene de particular ese lápiz?  El abuelo le respondió: Todo depende del modo en que mires las cosas. En él hay cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad:  Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos.  Esta mano la llamamos DIOS y Él siempre te conducirá en dirección a su buena voluntad.
Segunda cualidad:  De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas.  Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado.  Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona.
Tercera cualidad:  El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal.  Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad:  Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior.
Quinta cualidad:  Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos.  Por eso, intenta ser consciente de cada acción. {Paulo Coelho, Escritor Brasilero.}


¡Animemos nuestros corazones!  ¡Cobremos ánimo!  ¡Despertemos a la Obra que DIOS quiere hacer en nosotros!  ¡Resucitemos al Llamado de DIOS!  Cantemos el Himno #194: Puedo oír su voz llamando

Sermon que prediqué en el Retiro Congregacional en Villa Fontrana: Creer y No temer!

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